Las elecciones de medio mandato trajeron avances para las medidas de transporte en varios estados y ciudades, incluidas inversiones ferroviarias en Colorado, apoyo a las agencias de transporte público del Área de la Bahía e iniciativas de seguridad vial en la Ciudad de Nueva York. Los resultados sugieren que los votantes pueden apoyar el transporte público, los desplazamientos a pie y en bicicleta cuando esas propuestas se someten directamente a su consideración. Es menos seguro que ese respaldo se traduzca en políticas federales.

El artículo sostiene que los avances demócratas en la Cámara de Representantes y el Senado crean una oportunidad para revertir políticas que debilitaron el financiamiento y las protecciones a favor de formas de transporte más seguras y menos dependientes del automóvil. Señala que al menos cuatro miembros republicanos del Comité de Transporte e Infraestructura de la Cámara de Representantes habían cedido sus escaños a los demócratas, mientras que otros dos distritos se inclinaban por los demócratas al momento de redactarse el artículo.

Pero el autor advierte que no se debe dar por sentado que los demócratas recién elegidos convertirán la reforma del transporte en una prioridad. Las plataformas de campaña abordaron con frecuencia el costo de vida y los riesgos climáticos, pero no hablaron directamente de la dependencia del automóvil, y el transporte rara vez fue un tema central en las principales contiendas por la Cámara de Representantes y el Senado.

El artículo señala el desequilibrio de larga data en el financiamiento como una de las razones por las que ha sido difícil llevar adelante la reforma. La política federal de transporte suele destinar el 80 por ciento de los fondos a las autopistas y el 20 por ciento al transporte público, con una rendición de cuentas limitada sobre si los estados cumplen sus objetivos declarados. También cita a Beth Osborne, de Transportation for America, quien ha sostenido que los demócratas suelen abordar la política climática promoviendo automóviles más eficientes, en lugar de un sistema de transporte más eficiente.

Según el artículo, los defensores tendrán que vincular las opciones de transporte con otras prioridades, entre ellas la salud pública, la justicia racial y la desigualdad de ingresos. También tendrán que contrarrestar el atractivo político del gasto en autopistas y la influencia del sector de presión favorable a estas, que, según un estudio citado en el artículo, gasta más de 100 millones de dólares al año para mantener el flujo de fondos federales destinados a la construcción de carreteras.

El texto insta a mantener el diálogo con funcionarios electos de ambos partidos. Destaca las prioridades declaradas por los funcionarios que asumirán sus cargos, entre ellas el acceso a la atención médica, las oportunidades económicas y el financiamiento estatal del transporte público, y sostiene que estos objetivos dependen, en parte, de calles seguras y opciones de transporte prácticas. Concluye que los resultados de las elecciones de medio mandato ofrecen a los defensores una oportunidad para convertir la reforma del transporte en un eje central de las agendas legislativas.

Fuentes: Streetsblog USA.